El fútbol no debe mezclarse con la politica o ¿es la política la que no debe mezclarse con el fútbol?

Cuando los aficionados de cualquier equipo se dirigen al campo a animar a su equipo, se olvidan de sus ideas políticas. Todos llevan puesta la camiseta, la bufanda o la bandera del club de su corazón. Da igual quien tienes a la derecha o a la izquierda de tu asiento, delante o atrás. Lo que importa es que cuando tu equipo falla una ocasión, tu lamento es compartido por los que te rodean; cuando le marcan un tantro, lloras como los que te rodean, y si marca tu equipo, si marca tu equipo, saltas de alegría, te abrazas a los que están a tu lado, y lloras con ellos, sin pensar en cual es su pensamiento politico. Porque el fútbol no es de ninguna ideología. El fútbol es algo que comparten todas las ideologías. Puedes ser de cualquier ideología y amar al mismo equipo. Nadie puede ni debe imponer una ideología política para ser aficionado y seguidor de un equipo. Porque de hacerlo, destrozaría el verdadero fundamento del fútbol. El sentimiento por unos colores que no entienden de política. Azul y blanco, txuri urdin. Son los colores que unen a la afición, sea del partido político que sea. Tratar de que la política entre en el fútbol lo único que hace es desunir, dispersar, separar ese sentimiento común. Las imposiciones acaban destrozando al que impone y al impuesto.

EL RINCON DEL FORERO recoge algunas refleciones sobre este tema:

http://www.eldiario.es

“La idiotez de mezclar y confundir fútbol y política no tendría mayor relevancia, como ocurre con tantas otras idioteces, si no fuera porque se trata de una idiotez con un gran potencial explosivo, una idiotez peligrosa porque tiende a confundir y situar en un mismo plano una cosa de verdad y una cosa de mentira: la cosa de verdad es la política y la cosa de mentira es el fútbol.

Aclarémoslo: el fútbol es de mentira aunque las emociones que ofrezca sean de verdad; es de mentira en el mismo sentido en que lo es una novela, una película o una partida de cartas sin dinero: un artefacto que nos divierte, nos entretiene, nos estremece, nos abate, nos hace dichosos, nos enseña la importancia de la concentración, el azar, el carácter o el talento o incluso nos ilustra sobre cuestiones tan trascendentales como la ética, que es lo que le ocurría a Camus con el fútbol.

La huella que las victorias futbolísticas dejan en los corazones es dulce pero efímera, y lo mismo sucede con la huella dejada por las derrotas, que es amarga pero igualmente liviana.

El fútbol no debe mezclarse con la política y no ya por los muchos apuros en que esa confusión pone a los jugadores, sino porque cada vez que lo hace ambos salen perdiendo: el fútbol porque se envenena y la política porque se trivializa; el fútbol porque, siendo como es de mentira, comienza entonces a ser de verdad, y eso es malo; y la política porque, siendo como es de verdad, comienza entonces a ser de mentira, y eso es todavía peor”.

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http://www.nuevatribuna.es

Para muchos la esfera política y la del futbol nunca están claramente delimitadas. Sin embargo para muchos otros, vincular fútbol y política es caer en un error propio de quienes pretenden realizar demagogia barata. Lo cierto es que la historia no miente, y tanto el deporte que más fervor despierta en el pueblo (el futbol) como el ejercicio del poder al servicio del pueblo (política) han estado estrechamente ligados. Solo hay que remontarse al siglo XX, momento en el que se identificó el fútbol como aliado inseparable de fascismo y dictaduras que hallaban en los éxitos futbolísticos un mecanismo generador de ideologías y acción propagandística. Mussolini, Hitler y Franco fueron 3 de las principales personalidades mas activas en la utilización del balón como proveedor ideológico de sus respectivos regímenes.

Hoy en día, y para evitar debates más profundos lo que es evidente para todos es que el futbol es utilizado a veces (últimamente, muchas) como trampolín hacia el ejercicio de la política. La visibilidad –popularidad- que suministra el fútbol hace que resulte difícil resistirse a entrar en la política: «El más pequeño responsable de un club pesa socialmente más que la más alta autoridad, y su capacidad de movilizar masas es muy superior» Ramón Mendoza dijo en su día que ser presidente del Real Madrid era más que ser ministro de la nación. Berlusconi (dueño del Milán CF) o Laporta (expresidente del Barcelona FC) supieron verlo a tiempo. Tanto uno como otro decidieron crear un nuevo movimiento político. La rentabilidad electoral no se hizo esperar. Otro de los que tuvieron éxito fue Mauricio Macri (expresidente del Boca Juniors) que en 2003, año en el que la economía argentina pasaba por momentos delicados presentó su candidatura a las elecciones a Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En España otro que triunfó fue Jesús Gil en Marbella con su partido el “Grupo Independiente Liberal” , llegando en uno de sus discursos a afirmar que “con la popularidad que tengo, podría ser Dios”.

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Desde que vi el primer partido de fútbol de mi vida, supe que este deporte iba a ser importante para mí. Me enamoré del sonido del balón contra el larguero, de las gotas de sudor que salían disparadas con cada cabezazo, de los vuelos sin motor de los porteros, de las gotas de lluvia que parecían explotar cuando contactaba el balón con ella, del grito unánime de una hinchada…

Pero desde ese mismo día vi cosas que no alcanzaba a entender. No entendía por qué la gente se peleaba en los estadios, ni por qué se oían gritos racistas, ni por qué veía unas banderas u otras ajenas a los equipos en los fondos de los estadios. Veía el fútbol como un disfrute, como un lugar donde la gente se expresaba y terminé entendiendo, aunque no compartiendo, que mucha gente expresaba sus ideologías políticas en las gradas.

Dicen los entendidos que el público es soberano y el importe que abona bien por la entrada, bien por su carnet de socio anual, le otorga el derecho a expresarse libremente. Se les olvidó matizar que debería ser desde el máximo respeto que se puede tener en una situación de tensión o, por lo menos, dentro de unos límites que no se deberían sobrepasar. Dichos límites fueron implantados hace poco y no siempre consiguen su objetivo, sancionando de forma desproporcionada ciertas acciones menores y dejando impunes otras mucho más graves….

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POLITIZAR UN EQUIPO EN UNA SOLA IDEOLOGIA LO UNICO QUE LOGRA ES QUE LOS AFICIONADOS DE ESE EQUIPO QUE NO PIENSEN LO MISMO, DEJEN DE SERLO. PORQUE LA POLITICA JAMAS DEBERIA IR LIGADA AL DEPORTE. CUANDO LA POLITICA ENTRA, CASI TODO SE SEPARA Y DESUNE. UN EQUIPO SIEMPRE DEBERIA SER EL MEJOR EJEMPLO DE TOLERANCIA DE LAS IDEOLOGIAS POLITICAS. PIENSES LO QUE PIENSES, ANIMAS, GRITAS, LLORAS DE ALEGRIA O DE PENA, POR UN MISMO SENTIMIENTO, EL DE TU EQUIPO.

por JOXEBI

El barcelonista David Villa realiza un polémico anuncio

Que un jugador emblemático en cualquier equipo, y más si es de talla internacional, realice un anuncio “violento”, es comentario de los aficionados no solo de su equipo, si no en general. Es el casdo del que está a punto de aparecer realizado por el barcelonista David Villa. Se trata de un juego de carreras de coches en el que la violencia tiene un gran proitagonismo. Como se ve en el anuncio, Villa se dedica a destrozar un coche de la policia de Estados Unidos a balonazos. Según señalan algunos periodistas deportivos “estos puede incitar a la violencia. Si los niños se fijan en lo que hacen sus jugadores favoritos, que son el ejemplo que tratan de imitar, no es bueno que se realicen este tipo de anuncios que incitan a la violencia”. La polémica está servida.

por JOXEBI